| 61 | Más todavía, todas las enfermedades y plagas que no se mencionan en este libro de la Ley, te las mandará Yavé hasta aniquilarte.
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| 62 | Por no haber obedecido a la voz de Yavé, tu Dios, no quedarán más que unos pocos de ustedes, que eran tan numerosos como las estrellas del cielo.
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| 63 | Sucederá, pues, que de la misma manera que Yavé se complacía en hacerles el bien y en multiplicarlos, así se complacerá en perseguirlos y destruirlos. Serán arrancados de la tierra en la que entran para conquistarla.
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| 64 | Yavé te dispersará entre todos los pueblos, de un extremo a otro de la tierra, y allí servirás a otros dioses, de madera y de piedra, que ni tú ni tus padres han conocido.
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| 65 | En aquellas naciones no encontrarás paz ni estabilidad. Yavé te dará allí un corazón cobarde, atemorizado e inquieto de día y de noche.
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| 66 | Tu vida estará ante ti como pendiente de un hilo y andarás asustado de noche y de día.
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| 67 | Por la mañana dirás: ?¡Ojalá fuera ya de noche!?, y por la noche dirás: ?¡Ojalá estuviéramos ya a la mañana!?, a causa del miedo que estremecerá tu corazón, al contemplar lo que verán tus ojos.
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| 68 | Yavé te volverá a llevar a Egipto por tierra y por mar, a pesar de que te dijo: ?No volverás a verlos.? Allí ustedes querrán venderse a sus enemigos como esclavo y como sirvientas, pero no habrá comprador.
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| 69 | Estas son las palabras de la Alianza que Yavé mandó a Moisés ratificar con los hijos de Israel en el país de Moab, además de la que hizo con ellos en el Horeb.»
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