| 01 | Que se alegren el desierto y la tierra seca, que con flores se alegre la pradera.
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| 02 | Que se llene de flores como junquillos,
que salte y cante de contenta,
pues le han regalado el esplendor del Líbano
y el brillo del Carmelo y del Sarón.
Ellos a su vez verán el esplendor de Yavé,
todo el brillo de nuestro Dios.
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| 03 | Robustezcan las manos débiles
y afirmen las rodillas que se doblan.
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| 04 | Díganles a los que están asustados:
«Calma, no tengan miedo,
porque ya viene su Dios a vengarse,
a darles a ellos su merecido;
El mismo viene a salvarlos a ustedes.»
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| 05 | Entonces los ojos de los ciegos se despegarán,
y los oídos de los sordos se abrirán,
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| 06 | los cojos saltarán como cabritos
y la lengua de los mudos gritará de alegría.
Porque en el desierto brotarán chorros de agua,
que correrán como ríos por la superficie.
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| 07 | La tierra ardiente se convertirá en una laguna,
y el suelo sediento se llenará de vertientes.
Las cuevas donde dormían los lobos
se taparán con cañas y juncos...
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| 08 | Por allí pasará una buena carretera,
que se llamará el camino santo;
por él no transitará ningún impuro,
y el sinvergüenza no se atreverá a pisarlo;
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| 09 | no habrá allí ningún león,
y la fiera salvaje no se acercará a él.
Por este camino marcharán los rescatados
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| 10 | y por ahí regresarán los libertados por Yavé;
llegarán a Sión dando gritos de alegría,
y con una dicha eterna reflejada en sus rostros;
la alegría y la felicidad los acompañarán
y ya no tendrán más pena ni tristeza.
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